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¿Es grave, doctor? (Un espeluznante testimonio sobre el AMS)

Verá doctor, tengo un amigo modelista, como yo. Es muy amigo mío y llevamos haciendo maquetas muchos años, pero últimamente me tiene preocupado. Mi amigo solía acabar varías maquetas al año, como yo. La verdad es que le quedaban bastante bien y se sentía orgulloso de enseñárselas a otros amigos modelistas de los que recibía comentarios muy positivos. Al principio hacíamos las maquetas de caja, o como mucho con alguna mejora casera para corregir algún fallo muy evidente. Sin embargo, poco a poco mi amigo se fue sumergiendo en el proceloso mundo de los fotograbados, resinas y accesorios varios. Al mismo tiempo empezó a comprar libros y revistas para saber más de aquellos vehículos que construía en maqueta, de sus especificaciones técnicas, de sus esquemas de camuflaje, de las unidades que los utilizaron, del periodo histórico durante el que se desenvolvieron. Mi amigo llegó a ser una enciclopedia andante. De algunos de sus vehículos favoritos lo sabia todo. Bueno, casi todo. Hace algún tiempo además empezó a navegar por Internet para buscar más información todavía, visitaba varias docenas de foros asiduamente y tenía entre sus favoritos un listado enorme de páginas relacionadas con el modelismo.
Pues bien, doctor, como le digo, la productividad de mi amigo ha bajado considerablemente en los últimos tiempos. Bueno, ya ni recuerdo cuando acabó una maqueta por última vez. Y no es que no maquetee, no. Siempre que encuentra un rato se pone a pegar dos piezas, eso si, rodeado de libros y fotos sacadas de Internet. Mi amigo tiene aproximadamente una docena de maquetas en diferentes fases de montaje, algunas repletas de fotograbados, resinas y trocitos de plástico y metal, tantos que casi no se sabe cual es la maqueta de origen. “Es que no hay ninguna maqueta que no tenga errores” me suele comentar. Y a veces le pregunto “¿Y por qué no te concentras en alguna y la acabas de una vez?”. “Verás” –me contesta– “Es que en esta me falta saber como era este detalle del tubo de escape. Por mucho que busco en mis libros no encuentro una imagen en la que se pueda apreciar este detalle, pero ya he preguntado en 14 foros de Internet y espero a ver si alguien sabe algo”. O bien “Es que las ruedas que trae la maqueta son 2 mm más pequeñas que lo que deberían ser y no valen. Me compré estas ruedas de resina, pero no fueron utilizadas en África, que es donde quiero situar la maqueta. Estoy esperando porque he oído rumores de que “The milk productions” va a sacar unas ruedas que son justo lo que necesito”. O también “Después de añadir los 253 remaches que le faltaban a cubremotor, alguien me ha mandado una foto en la que se aprecia muy claramente que tienen la cabeza plana, y no semiesférica como yo los he puesto, así que tengo que cambiarlos”. Yo le digo, “Pero, ¿qué más da?”. “No puedo permitírmelo, tengo que hacer mis maquetas bien”, me contesta. Proporcionalmente a la lentitud de mi amigo, el número de maquetas sin hacer que tiene en casa aumenta hasta límites peligrosos para su convivencia conyugal. Porque no habrá ninguna maqueta que no tenga errores, pero maqueta que sale, maqueta que compra. Y no solo la maqueta, sino todo la parafernalia de accesorios que la rodea.
Como ve doctor, la situación de mi amigo es para preocuparse. En los foros de modelismo de Internet (si, bueno, yo también visito de vez en cuando los foros de Internet), se describe el comportamiento de mi amigo como “Advanced Modelling Syndrome”, algo así como el síndrome del modelismo avanzado, o AMS. Efectivamente, sus síntomas se han descrito con toda precisión: Obsesión por el detallado de una maqueta y acumulación compulsiva de información. Los proyectos modelísticos se alargan por meses, y se detienen ante la falta de información acerca de cómo detallar algún oscuro rincón, hasta que surge una foto del dichoso detalle, si es que finalmente aparece. Es estadios avanzados de la “enfermedad” el modelista queda bloqueado y su afición, lejos de convertirse en una diversión, se convierte en una fuente de frustración, preocupación y estrés. Vamos, lo que le pasa a mi amigo.
La cura de desintoxicación habitual que se prescribe para el AMS es la construcción de alguna maqueta de caja de cuando en cuando, especialmente cuando el afectado por el síndrome se encuentra atascado en una zona oscura de su maqueta o simplemente cansado de añadir minúsculas piezas de fotograbado. Se recomienda sobre todo ponerse con alguna maqueta de la que se disponga de poca información para no caer en la tentación, incluso de algo completamente diferente de lo que se suele hacer habitualmente, por ejemplo para tanqueros irredentos como yo iría bien un avión, o algo de ciencia ficción. La verdad es que yo no se si sería capaz de hacer una maqueta de caja ahora. ¿Dije yo?, bueno, quería decir mi amigo, claro. Además, ni los aviones ni otra cosa que sean los carros de combate interesan a mi amigo, y hacer una maqueta a 1/35 sin detallar... ¡bufff, pero si lo están pidiendo a gritos!. Algunos expertos sugieren hacer algún tanquecillo a 1/72. Parece ser que ahora hay maquetas muy buenas a esa escala, que se pueden montar de caja con resultados asombrosos, y dado que son más pequeñas, la maqueta “no pide” tanto detallado y se disfruta un montón. No se, quizá debiera intentarlo. Mi amigo, me refiero a mi amigo, por supuesto.
He visto, doctor, que usted ha escrito artículos sobre el tema este del AMS en prestigiosas revistas internacionales, y por eso recurro a usted. ¿Qué le parece doctor, es grave lo de mi amigo?.

17:58:46 . 14.11.07 . Antonio MARTÍN TELLO Email . 1019 palabras . 81 views . General 4 comentarios

El bisabuelo Sepp

Bernhard, un amigo alemán que conocí durante mi postdoc en Bristol y que ahora trabaja en la Universidad de Munich, me mandó el otro día este mensaje:
“(...)Ayer fui a casa de mi tía Anne, quién murió la semana pasada. Como no tenía hijos, resulta que yo era su pariente más cercano, así que he heredado sus pertenencias, entre ellas la pequeña casa en la que vivía a las afueras de Munich. Rebuscando entre los papeles de la casa en el ático, descubrí en una caja polvorienta un viejo álbum de fotos. En su interior había bastantes fotos antiguas, de color sepia, algunas de ellas con notas en la misma foto o en la parte posterior que parecían comenzar a mediados de los años 30. Hacia la mitad del álbum había algunas fotos que mostraban a un joven y alegre soldado frente a unos edificios con cierto aspecto ruso. En la última el joven no parecía tan contento y posaba junto a un tanque. Había dos palabras escritas al pié de la foto: “Abuelo Sepp”.
El soldado de las fotos debe ser mi bisabuelo Sepp, que murió en Rusia durante la guerra, pero la verdad es que no se mucho acerca de él. En las reuniones familiares nunca se hablaba mucho del bisabuelo, ni de aquellos años. Te envío la foto porque se que a ti te interesan estas cosas. Hay dos detalles que me llaman la atención. El primero es que mi bisabuelo parece vestir un uniforme de las Waffen SS, y yo no sabía que él había estado en las SS. El otro es el tanque, que me parece ruso aunque lleva pintada una gran cruz alemana.
Las fotos sepias del bisabuelo Sepp me han recordado a algunas de las fotos que se ven ahora por internet, especialmente en sitios como e-bay, fotos de antiguos veteranos que son subastadas por sus descendientes. No es que yo quiera desprenderme de ellas, pero me pregunto cuánto valdrán las fotos del bisabuelo Sepp(...)”

Bisabuelo Sepp

12:37:49 . 22.10.07 . Antonio MARTÍN TELLO Email . 352 palabras . 47 views . General Hacer comentario

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