La guerra desarrollada en el Pacífico, especialmente desde la implicación norteamericana en el conflicto, es una especie de “segundo frente” para los modelistas. No tan popular como las actividades bélicas en Europa, ofrece sin embargo un potencial modelístico considerable, como se muestra en este número 35 del Steel Masters Hors Serie, con una contribución española muy sobresaliente.
Empieza Joaquín García Gázquez con su escena Arriba y abajo en el que un carro Type 89 Chi-Ro atraviesa un puente sobre un río mientras que un infante ha de vadearlo con el agua a la cintura. El carro japonés (montado por Francisco José Cabrera) es feo, feo, pero feo, una especie de dinosaurio de los primeros años treinta y la maqueta es una resina (fundamentalmente) de Gum Ka no muy allá. La escena es resuelta con la maestría y estilo propios de Joaquín en siete páginas que contienen paso a paso de pintura, más una de historia del vehículo que incluye una foto de época y un perfil a color.
Sigue un artículo histórico de Christophe Camilote sobre la primera actuación de los Shermans en el Pacífico, en Tarawa, con fotos de muchos de los M4A2 de la compañía C del batallón acorazado del primer cuerpo de marines, la unidad que desembarcó en la isla de Betio. Excelente artículo de cuatro páginas, con un texto muy interesante y trufado de fotos de época.
A continuación el mismo autor presenta una maqueta de uno de estos M4A2, llamado Colorado. El kit usado es el reciente M4A2 “Tarawa” de Dragon. Uno había oído que la maqueta es buena, pero en nueve páginas de “Shermanolismo” puro el autor nos indica una miríada de mejoras. Acompaña también una página de “photoscopie” con fotos de un vehículo real.
Más Sherman. Sigue un artículo histórico de diez páginas sobre la actuación de los Sherman en la campaña del Pacífico, de Tarawa a Okinawa, firmado por Morgan Gilliard. Se trata de una artículo eminentemente gráfico, con el texto en forma de pie de fotos. Éstas son muy interesantes y muestran los varios tipos utilizados (M4A1, M4A2, M4A3), así como las modificaciones implementadas por los marines, como las protecciones de tablones y cementos, las “jaulas” en las escotillas o los pinchos soldados en la torre para evitar a los Kamikazes.
Toy Tank es la aportación del onubense Abilio Piñeiro a este número. Se trata de una pequeña escena con un Marine en una playa que se acerca con cautela a una pequeña tanqueta japonesa Type 94 Te-Ke (Fine Molds). Cuatro páginas con fotos de la maqueta sin pintar y el diorama acabado, que se complementan con otras dos de descripción histórica del vehículo con fotos y planos.
Can do! es uno de los lemas de los “Seabees”, los batallones de construcción (CB en inglés) de la marina de los EE.UU., encargados de construir, mantener y reparar las instalaciones necesarias para que la máquina bélica norteamericana no se detuviera y continuara saltando de isla en isla en el Pacífico. Andrés Bernal construye una escena casi perfecta con un pequeño buldózer Clark CA-1 (Calibre 35) con el que un “Seabee” retira los restos de un avión estrellado de una pista de despegue para que se mantenga operativa. Cinco excelentes páginas.
El uso de lanzallamas fue especialmente intenso en la campaña del Pacífico debido a la tenaz resistencia de los japoneses que fortificaron cada isla con bunkers y puntos fuertes. Algunos lanzallamas fueron instalados en carros, como el M3A1, reemplazando el cañón. Este carro en concreto recibió el apelativo de Satan, decididamente apropiado. Paco Arévalo presenta una pequeña escena en la que unos marines acompañan a un M3A1 Satan en su labor de “limpieza” en Saipán. La maqueta es una transformación de Azimut sobre base Academy y es una obra sumamente interesante. El artículo de cinco páginas se complementa con dos páginas históricas con fotos de equipos lanzallamas usados en el Pacífico.
Semper Fidelis es el lema de los marines norteamericanos. En el siguiente artículo de Emilien Pepin, se muestra un LVT2 (Italeri) desembarcando en Iwo Jima. Siete páginas con fotos del modelo sin pintar, y de procesos de pintura. A destacar el uso de las cadenas de Hard Corps Models, fabricadas mediante impresora 3D.
Sigue un reportaje de tres páginas sobre el museo de los marines en Quantico (EE.UU.) (www.usmcmuseum.org) por el editor Raymond Giuliani en la que podemos contemplar los espléndidos dioramas 1:1 que allí se exponen.
Javier Redondo se une a la fiesta con un magnífico diorama que representa un M4A2 (Italeri) sobrepasando un Type 95 Ha-Go (Fine Molds) en Iwo Jima. El Sherman lleva toda la parafernalia de sacos terreros, tablones rellenos de cemento y “jaulas” en la escotillas propias de la época. Ocho páginas excelentes.
Joaquín García Gázquez repite con su Hombre Tranquilo, su magnífico DUKW (Italeri) ambientado en Iwo Jima. Ocho páginas con paso a paso de pintura y especial atención al terreno.
El número lo cierra el editor, Raymond Giuliani, con un Matilda IV Frog, una conversión australiana del Matilda en lanzallamas utilizada en Malasia en 1945. La maqueta es una conversión de MR Modelbau sobre la venerable maqueta de Tamiya y, aparte de la conversión en si misma, destaca el detallado extensivo del modelo. El artículo consta de cuatro páginas y contiene fotos explicativas de los procesos de pintura.
Mi opinión es que de nuevo nos encontramos ante un número soberbio que trata sobre un tema no demasiado popular pero que ofrece muchísimas posibilidades como se demuestra aquí. La mayoritaria aportación de alguno de los modelistas españoles punteros contribuye a que la calidad modelística de esta revista sea apabullante, y a que estos Steel Masters Hors Serie sean un referente ineludible en el mundo editorial modelístico.
Página web de Steel Masters: steelmasters.histoireetcollections.com
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